MASIVO DESPIDO DE DIPLOMÁTICOS DE CARRERA

Entre noviembre de 2020 y febrero de 2021, el Ministerio de Relaciones Exteriores ha ejecutado un masivo despido de funcionarios diplomáticos de carrera, en un hecho sin precedentes en toda la historia diplomática de Bolivia. El retiro alcanza a más del 90% de los profesionales del Servicio de Relaciones Exteriores, según denuncia pública presentada hoy por el Comité Ad Hoc de los profesionales afectados.

La declaración de prensa emitida desde la sede de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos, señala que el despido constituye una flagrante vulneración a la Ley 465 que en su artículo 64prohlbe el retiro de funcionarios de carrera que no se funde en causales justificadas y un debido proceso.

El despido infringe también el Articulo 49, inciso III de la Constitución Política del Estado, así como los derechos fundamentales de los afectados, establecidos en convenios y tratados internacionales que Bolivia ha suscrito en materia de Derechos Humanos. Y esto se agrava aún más, porque se produce en plena pandemia por la Covid.

AI comenzar su gestión, en noviembre de 2020, el Canciller Rogelio Mayta luego de su presentación ante el personal de Cancillería prometió compromiso, trabajo y honestidad. Dirigiéndose a los funcionarios del Ministerio, los llenó de elogios, reconociendo que se trata de funciones técnicas. Empero, pocos días después, ejecutó una masacre blanca sin precedentes; una medida que no tiene parangón en la historia diplomática del país. Esto no ha ocurrido ni en las peores dictaduras que ha vivido Bolivia, según los representantes diplomáticos.

Daño al Estado

El Estado boliviano ha invertido varios millones de dólares en la formación de los cuadros diplomáticos que han egresado de las 17 promociones de la Academia Diplomática Boliviana, así como los profesionales que fueron becados para cursar estudios en diferentes academias diplomáticas con las que Bolivia tiene suscrito acuerdos, También Naciones Unidas y otros organismos internacionales han invertido en mejorar la formación de los diplomáticos bolivianos. Sin embargo, en menos de tres meses la actual administración ha echado a la calle a estos profesionales, provocando un grave daño al Estado.

El perjuicio es aún más fuerte porque con este despido ilegal se está desechando años de experiencia profesional que estos funcionarios cargan en su bagaje de conocimientos, dominio de los temas sustantivos que son de interés del Estado defender o promover. El daño que se provoca al Estado, deja a Bolivia peligrosamente indefensa frente a los sólidos cuerpos diplomáticos de otros países.

Institucionalidad

Con la Ley 1444 de 1993 se inició un proceso de institucionalización del Servicio de Relaciones Exteriores. En 1997 se publica un primer escalafón diplomático, ordenando los rangos de los diplomáticos bolivianos

En 2004, con la cooperación técnica y económica de Naciones Unidas (PNUD) y otros organismos internacionales, la Cancillería logra consolidar un nuevo escalafón, cumpliendo todos los estándares de calificación internacional.

En 2013, se aprueba una nueva Ley del Servicio de Relaciones Exteriores, la Ley 465 y en 2020 en cumplimiento a to establecido en el reglamento se actualiza el escalafón del año 2004.

Empero, todo este esfuerzo da años de construir una institucionalidad diplomática se ha destruido casi por completo, dejando abiertas las puertas a la improvisación.

Acciones

Desde los primeros días de esta masacre blanca, los diplomáticos afectados buscamos dialogar con el Canciller Rogelio Mayta, sin éxito. A fines de diciembre se nos derivó a uno de sus asistentes quien transmitió la negativa del Canciller a recibirnos, informando que esa autoridad respondería cuando corresponda.

Han pasado 3 meses desde que se ha iniciado el despido masivo e ilegal de los diplomáticos de carrera y no tenemos noticias de Cancillería. Hemos sabido que el ministro Mayta estaba con Covid y respetuosamente hemos aguardado a su restablecimiento. Así, el 4 de febrero, nuevamente reiteramos nuestra solicitud de audiencia, con la esperanza en la denominada “cultura del diálogo”, pero hasta hoy no tenemos respuesta.

 

 

La Paz, 23 de febrero de 2021

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